“Miomas Uterinos”

¿Qué son los miomas uterinos y cómo tratarlos?

Lo que debes saber sobre Los Miomas Uterinos.

Los miomas uterinos son masas anormales de tejido muscular liso que se localizan en y alrededor del útero y ocasionalmente en el cuello uterino.

Estos miomas se originan de las células de músculo liso que existen en el miometrio o pared del útero. En la mayoría de los casos son múltiples, pero ocasionalmente pueden ser únicos.

Otros términos por los que se suelen denominar a estas lesiones son leiomiomas o fibromas uterinos.

Los miomas se encuentran habitualmente en el cuerpo uterino, aunque en ocasiones pueden aparecer en el cuello uterino.

El 40 por ciento de las mujeres de entre 35 y 55 años tiene miomas uterinos y se estima que hasta el 70% pueden desarrollarlo a lo largo de su vida.

1. ¿Qué es un mioma y por qué se produce?

Los miomas uterinos son el tipo más común de tumor benigno en las mujeres en edad reproductiva y en muchos casos pueden causar la infertilidad. Este problema afecta con más frecuencia a mujeres que padecen obesidad, sufren hipertensión, son de raza negra o con antecedentes familiares.

Estos fibromas surgen en el tejido muscular del útero de la población femenina y aunque las causas de la formación se desconocen, los miomas sufren un considerable impacto por parte de las hormonas femeninas, dado que estimulan su crecimiento.

Derivan de una capa del útero llamada miometrio y las hormonas femeninas (estrógenos y progesterona) están relacionadas con su desarrollo y crecimiento. Los mecanismos por los cuales se producen los miomas están por esclarecer.

La hipótesis tradicional considera una primera fase en la que existe una transformación del miocito normal en anormal y una segunda fase de replicación monoclonal de esta célula alterada que daría lugar a un mioma, aunque una nueva hipótesis considera que la formación de los miomas responde a una alteración de la cicatrización de los miocitos.

 

2. Síntomas del mioma uterino.

El más común es la hemorragia genital llamada metrorragia (menorragia si coincide con la regla), aunque este cuadro depende de donde esté situado el mioma.

Los miomas que se sitúan dentro de la cavidad uterina, denominados miomas suserosos, son los que desencadenan mayores cuadros hemorrágicos tanto en la menstruación, como muy frecuentemente en los periodos intermenstruales. Aún así, la hemorragia es el signo más usual de los miomas.

Como consecuencia de ello, la paciente sufre frecuentemente de anemias ferropénicas, en algunos casos severas.

Si el volumen de los miomas es considerable, estos pueden desencadenar compresión de vísceras abdominales, con el consabido dolor, sensación de peso, micción frecuente por influir directamente en la vejiga urinaria, e incluso, en situaciones extremas, comprimir los uréteres y ocasionar la dilatación de la vía urinaria con consecuencias más serias.

El dolor menstrual evolutivo y en aumento progresivo (dismenorrea) es otra consecuencia derivada de los miomas, sobre todo aquellos que tienen un crecimiento más rápido, o bien los que situados en la cavidad uterina son prácticamente “paridos” hacia el exterior provocando una intensa aflicción.

 

3. Tipos de miomas uterinos.

Existen varios tipos de miomas según su ubicación en el útero.

  • Subserosos: se forman debajo de la capa externa del útero.
  • Intramurales: se forman en el interior de la pared uterina.
  • Sumucosos: se forman debajo de la superficie interna del útero.

 

4. ¿Cuáles son los síntomas del mioma uterino?

A pesar de que el 30 por ciento de las mujeres no presenta ningún síntoma, muchas mujeres que los padecen sufren efectos que provocan un impacto negativo en su vida sexual, social y familiar. Los principales síntomas de los miomas uterinos son:

  • Sangrado menstrual excesivo.
  • Hinchazón y dolor de abdomen.
  • Aumento de peso.
  • Complicaciones en el embarazo y en el parto.
  • Dolor durante las relaciones sexuales.
  • Necesidad de orinar con mayor frecuencia.
  • Periodos menstruales más largos.

 

5. ¿Cómo afecta al útero?

Lo afecta en su forma, en su volumen y en su función. Según donde se ubiquen, los miomas se pueden dividir en subserosos, cuando están situados en la superficie del útero, intramural cuando se inserten dentro de la pared uterina y submucosos cuando están dentro de la cavidad.

Los miomas subserosos salvo que sean muy grandes, prácticamente no dan síntomas, pero los intramurales y sobre todo los submucosos, al alterar la estructura del endometrio, producen hemorragias muy frecuentes y problemas de fertilidad al incidir en la calidad del endometrio y en la anidación embrionaria.

La calidad de la pared uterina se ve alterada y por este motivo la nutrición y la vascularización se distorsiona, llegando menor cantidad de sangre a esos tejidos, lo que conlleva a aflicción crónica durante la menstruación y a una mayor incidencia de abortos.

El dolor al mantener relaciones sexuales (coitaría y/o dispareunia) es también un síntoma habitual e invalidante en algunos casos para la función reproductiva.

 

6. ¿Qué tipos de tratamientos hay?

No todos los miomas tienen que operarse, los miomas asintomáticos, y más si son de pequeño tamaño, pueden ser controlados periódicamente sin cirugía e, incluso, muchos de ellos por sus características no precisan siquiera seguimiento.

En mujeres sintomáticas el control de los síntomas (sangrado uterino anormal, aflicción o presión) es el objetivo principal del tratamiento. Se puede optar por un tratamiento médico o por un tratamiento quirúrgico.

La cirugía (extirpación solo de los miomas o bien extirpación del útero en mujeres con deseos de maternidad cumplidos) quedaría reservada para mujeres que no responden a los tratamientos médicos o bien en miomas con un crecimiento importante.

Otros tipos de tratamientos como la embolización o los ultrasonidos podrían utilizarse en situaciones especiales.

 

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