SINTOMAS Y CONSEJOS PARA PREVENIR LAS INFECCIONES URINARIAS

SÍNTOMAS DE LA INFECCIÓN URINARIA

Síntomas de infección del tracto urinario y su origen:

PRINCIPALES SÍNTOMAS DE LA CISTITIS:
• Ardor, dolor o incomodidad al orinar.
• Sangre en la orina.
• Urgencia constante de orinar, inclusive con la vejiga vacía.
• Sensación de peso en la vejiga.
• Urgencia urinaria, no poder sostener la orina hasta llegar al baño.

PRINCIPALES SÍNTOMAS DE LA PIELONEFRITIS:
• Fiebre alta.
• Escalofríos.
• Mareos y vómitos.
• Dolor lumbar.
• Postración.
• Desorientación.
• Sangre en la orina.

PRINCIPALES SÍNTOMAS DE LA URETRITIS:
• Secreción purulenta por la uretra.
• Ardor al orinar.
• Sangre en el semen.
• Incomodidad en los órganos genitales.
• Dolor durante las relaciones sexuales.
• Sangre en la orina.

1. Dolor al orinar (Disuria). 
Origen probable: Uretra o Vejiga.

El dolor para orinar, tal vez sea el síntoma de infección urinaria más común. La disuria es un término que abarca diferentes quejas durante la micción, tales como dolor, ardor, quemazón, incómodo o sensación de peso en la vejiga.
La disuria es un síntoma muy común en la cistitis y en la uretritis, pudiendo ocurrir eventualmente en la pielonefritis. Es causada por la irritación de la vejiga y de la uretra, provocada por la infección.
En las mujeres, las infecciones ginecológicas también pueden causar disuria, sea por la inflamación en la entrada de la uretra o dolor por el contacto de la orina ácida con la vulva inflamada. Debemos pensar en una infección ginecológica, y no en la infección del tracto urinario, siempre que haya disuria con flujo vaginal.

2. Sangre en la orina.
Origen probable: Uretra, Vejiga o Riñones.

La presencia de sangre en la orina es llamada hematuria. Sangre en la orina es la señal de infección urinaria que más asusta a los pacientes, pero generalmente no es una señal de gravedad. La hematuria puede ser macroscópica, cuando es fácilmente notada en la orina, o microscópica, cuando es detectada solamente mediante exámenes de laboratorio.
La presencia de sangre en la orina es un síntoma común en la cistitis, pero también puede ocurrir en la pielonefritis o en la uretritis. Así como la disuria, la presencia de sangre surge por la irritación de la vejiga y de la uretra.

3. Fiebre.
Origen probable: Riñones.

Cuando se piensa en infección, la fiebre es siempre uno de los signos que vienen a la mente. En la infección urinaria, sin embargo, la fiebre solamente suele surgir en los casos de pielonefritis. La cistitis no suele causar fiebre y, cuando lo hace, generalmente es abajo de 38ºC. La fiebre tampoco es común en la uretritis, excepto en los casos más graves, donde hay diseminación de la bacteria para la corriente sanguínea.
En la pielonefritis la fiebre suele ser alta, mayor que 38ºC, y es frecuentemente acompañada de escalofríos. La fiebre alta es la señal que suele diferenciar la pielonefritis de las otras causas de infección urinaria.

4. Gana constante de orinar.
Origen probable: Uretra o Vejiga.

Sentir necesidad de orinar a toda hora también es un síntoma común de la cistitis y recibe el nombre de polaquiúria. El paciente siente gana de orinar con frecuencia; sin embargo, el volumen de orina a cada micción es pequeño. Muchas veces hay una sensación de vaciamiento incompleto de la vejiga; se siente que aún hay orina, pero ella simplemente no sale. En la verdad, la vejiga está vacía, pero como se encuentra irritada, el paciente tiene la falsa impresión de que necesita orinar.

5. Descarga uretral.
Origen probable: Uretra.

La salida de pus por la uretra es un signo típico de uretritis, casi siempre causada por una enfermedad de transmisión sexual. La secreción uretral frecuentemente viene acompañada de disuria.
Tanto la cistitis como la pielonefritis causan secreción uretral, siendo este un síntoma típico de infección de la uretra. En las mujeres con uretritis la secreción uretral también puede venir acompañada de flujo vaginal. Infecciones como la gonorrea y clamidia pueden causar inflamación tanto de la vagina como de la uretra.

6. Mareos y vómitos.
Origen probable: Riñones.

Mareos y vómitos son síntomas comunes en la pielonefritis y suelen aparecer junto con la fiebre. La cistitis puede causar un malestar, pero no suele provocar vómitos. La pérdida del apetito también es frecuente en la pielonefritis. Así como la fiebre, náuseas y vómitos suelen surgir solamente en las uretritis en casos de enfermedad más avanzada.

7. Dolor lumbar.
Origen probable: Riñones.

El dolor lumbar, generalmente más intenso de un lado, es otro síntoma común de la pielonefritis. En la verdad, son pocas las enfermedades que hacen el riñón doler; la pielonefritis es una de ellas. La cistitis también puede causar un ligero dolor lumbar, pero es habitualmente bien menos intenso.

8. Mal olor en la orina.
Origen probable: Vejiga o Uretra.

Una orina con mal olor puede ser una señal de bacterias en la orina, cuyo origen puede ser una cistitis o una uretritis. Sin embargo, en la mayoría de los casos, la causa del mal olor es solamente una orina muy concentrada. La urea, una substancia presente en gran cantidad en la orina, es la causa del olor característico de la orina. Si la orina está poco diluida, el olor de la urea se hace más perceptible.

9. Desorientación y cambios del estado de consciencia.
Origen probable: Riñones.

La pielonefritis es un caso potencialmente grave, que puede llevar a un cuadro de infección generalizada. Si no es reconocida y tratada a tiempo, el paciente puede empezar a presentar señales neurológicas, como desorientación, postración e inclusive reducción del nivel de conciencia.
Los ancianos son la población que más presenta este tipo de cuadro durante una infección del trato urinario. Muchas veces, no hay fiebre ni otros síntomas, siendo la alteración neurológica la única pista de que hay una infección en curso.

10. Pérdida involuntaria de orina
Origen probable: Vejiga.

Además del deseo constante de orinar, el paciente con infección de la vejiga puede tener dificultad en retener la orina. El individuo siente ganas de orinar, pero no llega a tiempo al baño, perdiendo orina involuntariamente. Esta señal se llama urgencia urinaria y es muy común en niños y ancianos.

 

¿Cómo puede la mujer prevenir las infecciones urinarias?

A continuación queremos darte una serie consejos que te ayudarán a prevenir las infecciones urinarias:

1. Llevar una buena higiene íntima. Más si cabe si padeces incontinencia urinaria. Vigilar la higiene especialmente durante la menstruación donde hay que cambiarse a menudo.

2. Evitar la humedad en la zona genital. Cuando nos duchemos o hagamos pis debemos procurar secar la zona genital totalmente. La humedad es foco de infecciones.

3. Limpiarse de adelante hacia atrás. En el ano se encuentran muchas bacterias provenientes del intestino, como el E Coli que se pueden desplazar a la zona genital si nos limpiamos de atrás hacia adelante.

4. Beber gran cantidad de líquidos y evitar el estreñimiento. En general, todo lo que prevenga la incontinencia urinaria indirectamente nos hace prevenir infecciones urinarias.

5. Vaciar totalmente la vejiga cuando hacemos pis.

6. Los tés y zumos de arándonos ayudan a prevenir las infecciones urinarias porque inhiben la capacidad de adhesión de las bacterias. También los podrás encontrar un cápsulas, pero el líquido es doblemente recomendable. También es recomendables el consumo de alimentos probióticos. Las frutas con vitamina C también son muy buenas.

7. Ir al baño cuando tengas necesidad, las veces que sea. Cuando la orina permanece en la vejiga mucho tiempo pueden proliferar bacterias. Para prevenir infecciones urinarias lo recomendable es ir cada 3 o 4 horas.

8. Después de mantener relaciones sexuales es recomendable ir al servicio, de esta forma se expulsarán mediante la orina las bacterias que puedan haber entrado en la uretra.

9. No te pongas nunca la ropa húmeda.

10. Utilizar ropa interior de algodón y prendas holgadas. Los pantalones ajustados y los tejidos sintéticos absorben la humedad y por lo tanto pueden hacer que crezcan bacterias.

11. Evitar los diafragmas y espermicidas.

12. No mantener relaciones sexuales hasta que la infección urinaria esté totalmente curada o corremos el peligro de contagio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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